"La sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra."
(Bereshit / Génesis 4:10)
I. Caín, Abel y la ciudad fundada sobre sangre
Todo comienza con un asesinato. No uno cualquiera, sino el primero. Caín mata a Hebel, y el mundo no vuelve a ser el mismo.
No hay todavía ejércitos, como tampoco hay ciudades, ni propiedad privada establecida... pero ya había sangre sobre la tierra. Y es tras este acto que Caín construyó una ciudad. No antes. La ciudad no nace del comercio, ni por amor, ni pacto Divino. La ciudad nace como purga y como protección. Se construye como fortaleza emocional, como mecanismo de control, como refugio del alma perseguida. La primera ciudad no se llama Jerusalén (Luz de paz). Es Janój y está fundada por un asesino en fugitivo.
"Y conoció Caín a su mujer... y edificó una ciudad y llamó el nombre de la ciudad como el nombre de su hijo, Janój."
(Bereshit / Génesis 4:17)
Cuando hablamos de militares, la imagen se bifurca en dos figuras claramente bien distintas.
Por un lado, el hombre de fortuna: el que toma las armas por elección propia, con responsabilidad, honor y visión. Es Marte encauzado, sublimado: el que sabe que la guerra verdadera es contra el caos, no contra el prójimo. Razón de estado, protección que no dirección.
Por el otro, el colgado de la guerra, el mercenario sin alma, el resentido uniformado ese que necesita matar para llenar un vacío. Este no sirve a la paz, ni siquiera al orden. Solo sirve a su sombra. Y es este segundo tipo el que, curiosamente, prolifera. Porque en todo sistema degenerado, los peores suben por el simple hecho de no tener escrúpulos.
"No profanéis la tierra en la cual estáis; porque la sangre profana la tierra, y la tierra no puede ser expiada por la sangre que fue derramada en ella sino por la sangre del que la derramó."
(Bemidbar / Números 35:33)
Si uno entiende esto, realmente nadie quiere ser verdaderamente "militar, es decir: nadie quiere cargar con las consecuencias reales que implica llevarse el "karma del muerto a su propia experiencia de vida". Es más. ¿Acaso los problemas presentes no pueden tener relación con los cadáveres que acumulas de otras vidas?
En un mundo donde Hashem, provee al hombre su bendición acorde al sudor de la frente, surgen un tipo de "hombres" quieren robar para vivir jamás producir. El truco es teológico pese a los miedos de los #libertarios. El canibalismo ritual termina donde ya no queda cuerpo de Judío para devorar y repartir entre miembros de la secta funcionaria, la cual si tomase conciencia del delito espiritual cualquier miembro del estado Honesto deliberadamente se apartaría del sistema, que funciona bajo ilusión de control que no Gobernanza, que para eso ya están los Astros.
Ahora bien, sin embargo en la Torá está claro: que quien mata sin estar autorizado por Hashem, se vuelve culpable no solo de su acto, sino de las vidas no vividas del otro. No hereda su Tikún. Hereda su karma pendiente. Y así el asesino se vuelve contenedor del juicio no cumplido acorde a la Cábala
"La sangre clama por ser vivida. Y quien la acalla injustamente antes de tiempo ... la carga."
II. Hormigón como refugio: redención marcial
Irónicamente, en la balanza de las reencarnaciones los ejércitos abrazan muchas almas adeudadas, pero solo algunas tienen bautismo de fuego, los elegidos en aplicar "el ojo por ojo diente por diente" o quienes deben solo contener/proteger el fuego del pueblo. Da igual que ejército sea: el IDF, de la OTAN o cualquier fuerza organizada mi idea es reconducir la fuerza de marte en el lugar del servicio de Virgo/Capricornio (lugares donde se exalta astrológicamente).
Siendo más concreto, mi idea rectificadora es: que el balance espiritual de quien cumple servicio militar no recaiga sobre cadáveres sino sobre refugios para los vivos.
"Y habrá cobijo para sombra contra el calor del día y refugio contra el tormenta y la lluvia." (Isaías 4:6)
Consecuentemente que el alma de cada soldado su Marte interno no quede manchada por muertes innecesarias ni por odios prefabricados abstractos, sino que se sublime en cemento, en protección activa para su pueblo. ¿Pero quien es tu prójimo?
Es por eso que los mercenarios no tienen patria. Solo nómina además de una promesa miserable: con un plus post-mortem si cumplen la misión sin llegar al respawn. Dinero sucio lleno de sangre cuando hay hit. No fertiliza nada y naturalmente devora al propietario con deudas y eventos "desagradables" misteriosos ...
"Y edificarán los tuyos las ruinas antiguas; los cimientos de generación en generación levantarás, y serás llamado Reparador de Portillos, Restaurador de senderos para habitar."
(Isaías 58:12)
El soldado real Marcial, en cambio, entiende que cimentar un hogar puede ser más heroico que disparar. El levantar muros para proteger niños, ancianos o la Torá es un acto profundamente marcial. Un Marte rectificado como hizo Abraham con Isaac al contrario de Ishmael.
El matar da subidón. El construir da propósito. Y solo uno de ellos permanece.
III. El Rey como Patriarca y arquitecto espiritual
¿Y entonces qué viene a ser un Rey?
Un Rey no es un burócrata con corona. Ni un administrador de recursos. Ni un gestor de imagen ante la prensa, ni diplomático... Un Rey es un jefe espiritual que ha entendido su responsabilidad marcial. No solo manda tropas y va al frente. Da forma. Nombra. Ordena. Inspira. No destruye: Es quien moldea el polvo de la tierra hasta que ese polvo se vuelva pueblo.
"Pondrás ciertamente por rey sobre ti al que Hashem tu Elohim escoja; de entre tus hermanos pondrás por rey; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano."
(Devarim / Deuteronomio 17:15)
Un Rey verdadero es arquitecto del alma colectiva, es lo que llamamos Patriarca, padre de Familia. Exactamente lo contrario a lo que vemos hoy en las coronas actuales que son figura ausentes, eliminadas o ridiculizada en esta era de parodias igualitarias.
"El rey con la justicia afirma la tierra, pero el que exige sobornos la destruye."
(Mishlé / Proverbios 29:4)
Viendo Occidente presente, este presume de protección y moral a sus súbditos. Simula estructuras defensivas, pero es puro cartón piedra de latrocinio Estatal. Las leyes universales Noájidas, son ignoradas y upgradeadas en derechos humanos, que son escritas por eunucos para esclavos "agradecidos" por poder ser paseado por su perro mientras llevan el bozal reglamentario y tu vecino francotirador aplaude desde la ventana de su cubículo de hormigón...
Donde falta Guevurá/Marte, reina la injusticia. Donde todo es permitido, se impone lo más sucio.
Ojo, aclamar justicia no es venganza, ni tribalismo de ley del más fuerte, no hago apología a la violencia o poder bruto crudo. Es redención a una energia que es necesaria canalizar debidamente, vulgarmente la llaman masculinidad toxica.
Cuando una estructura justa se levanta, hasta el más débil halla refugio... aunque no lo merezca.
IV. Isaac como Marte domado
Adentrándonos en la Torah, esta fuerza de Geburah puede y debe ser redimida, que mire el ejemplo de nuestros Sabios. En ellos no vemos locura ni sed de sangre, excepto en Shimeon. En general vemos el puro Marte domado. La espada en su vaina, la palabra afilada, el juicio contenido. No callan. No huyen. Pero tampoco hieren sin orden, el propio Patriarca Israel está constantemente regañando a sus hijos por usar la espada, siendo Shimeon un sin remedio.
Concretamente este marte está en Isaac, que es llevado al sacrificio. No como víctima pasiva, sino como guerrero que consiente morir para sellar el Pacto. Abandona la violencia gratuita. Renuncia al caos interno. Y así se convierte en eje vertical del linaje sagrado.
"Y ató a Isaac su hijo, y lo puso sobre el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo."
(Bereshit / Génesis 22:9-10)
Una lección que en la casa de Ishmael aún queda pendiente. Pues allí, el Marte aún no ha sido circuncidado. Por eso lo vemos en los amigos del cinturón bomba, en los Imanes de la sangre sin límite, en credos donde convierten el dolor en dogma y el odio en identidad.
Luego se preguntan por qué no hay bendición verdadera bajo el velo de la Luna.
"E hizo Elohim las dos grandes luminarias: la luminaria mayor para gobernar el día, y la luminaria menor para gobernar la noche."
(Bereshit / Génesis 1:16)
Aquí hablo un Sol que emerge. Un Sol que no grita, sino ilumina con calor y claridad. Un Sol que no necesita golpear, porque da forma. Ya que al dar forma, esta revela el agua oculta. Y en esas aguas, cada uno puede reflejarse lo que verdaderamente es.
"Mas a vosotros los que teméis Mi Nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación."
(Malají / Malaquías 4:2)
Porque toda alma lleva un pedazo de Sol. Pero si no encuentra forma ni marco de contención, ese Sol se dispersa como agujero negro. Porque el nombre que le dio forma se vuelve su sombra. Por eso me llamo Israel Ben Iosef.
Bendito cemento que me he tragado ya que entierra las puñaladas que he dado ...
Baruj Hashem

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