Ofensiva de Occidente
Una de las paradojas más curiosas de nuestro tiempo presente es que la mentalidad cristiana ha terminado por convertirse en uno de los principales problemas de Occidente.
Porque hoy esa misma civilización vive atrapada en una moral que le exige poner la otra mejilla incluso cuando el golpe es evidente, siendo la autodefensa un pecado teológico.
El lugar en la política internacional de Europa esto es un hecho. ¿Donde estan los Hombres?
Es más, los "teólogos ex/cristianos" no dudan en bendecir los imperialismo ajenos al hebreo:
Expansiones rusas: justificadas o relativizadas.
Expansiones yihadistas: comprendidas como “problemas sociales”.
Pero justamente cuando Israel responde a ataques con fuerza, entonces de pronto aparecen las palabras mágicas del discurso moral moderno: racismo, fascismo, colonialismo, nazismo ... El Catecismo del odio de sus ojos.
Curiosamente ese encantamiento izquierdista funciona perfectamente contra el blanco europeo, porque vive castrado por la propaganda moral de los últimos cincuenta años, pero es culpa del judío que huye a su tierra natal a reclamar su propiedad.
Una ironía histórica donde los Patriotas reclaman una identidad ajena a la sangre y tierra, pero que convive con Nacionalismo Cristiano y a la vez recreación identitaria durante X tiempo. Siendo el problema el judaísmo como algo perpetuo como la sangre que porta, porque "no se asimilan a la Patria". Su adn es su patria, el pacto con Hashem es su raza.
Muchos de los valores que hoy reclaman los movimientos conservadores identidad, nación, propósito colectivo no habrían escandalizado en absoluto a los propios aliados que derrotaron al Tercer Reich. La Unión Soviética, Estados Unidos o Gran Bretaña luchaban precisamente en nombre de pueblos, identidades y supervivencia nacional.
Sin embargo hoy, en pleno siglo XXI, la izquierda occidental propone exactamente lo contrario: individualismo absoluto, disolución de identidades, consumo globalizado al ritmo de McDonalds y experimentación cultural infinita... Basura!
En este escenario aparece Israel.
Israel es incómodo porque no pone la otra mejilla. Israel responde con fuerza.
Y eso rompe el marco mental europeo.
Los mismos patriotas que denuncian el declive de España, Francia o Alemania raramente reconocen que muchos de los conflictos internos europeos están conectados con dinámicas internacionales mucho más amplias: Oriente Medio, Irán, guerras regionales, movimientos migratorios...
Es más fácil inventar conspiraciones simples:
George Soros.
Los judíos controlan esto.
Los judíos controlan aquello.
Pero al final del día nadie obliga a nadie a consumir pornografía, a renunciar a tener hijos o a sustituir la familia por mascotas.
Las decisiones culturales también son decisiones personales. Pero a fin de cuentas si tu DIOS ES FALSO NO ES CULPA MIA.
El verdadero problema de Occidente no está en un enemigo externo omnipotente.
Está en el vientre vacío.
En generaciones que han perdido propósito, identidad y continuidad. En mujeres y hombres que ya no encuentran sentido de tikun más allá del consumo material.
Políticos y corporaciones han sabido explotar esta debilidad. Como Eva ante la manzana brillante, el sistema moderno ofrece placer inmediato a cambio de futuro.
El resultado es una civilización que se disuelve lentamente.
Mientras tanto Europa se crucifica a sí misma con una moral de superioridad compasiva. Cada clavo de buenismo añade una espina más a una corona que hace sangrar al propio pueblo que la sostiene.
Pero la historia no termina ahí.
Cuando una civilización toca fondo, también aparece la posibilidad de fundar algo nuevo.
Algo más coherente.
Algo más verdadero.
Para eso, sin embargo, primero hay que abandonar la comodidad del silencio.
Porque a veces defender la vida también significa golpear.
Y quizás para bien o para mal la primera voz de esa reacción en Occidente hoy se escucha desde Israel.

No hay comentarios:
Publicar un comentario