Uno de los mayores puntos de inflexión en la historia del pueblo de Israel se encuentra en el período de entreguerras: la decadencia de las sociedades tradicionales monárquicas, el despertar de las masas reclamando justicia social y un caos astral incubado desde hacía décadas, véase Plutón en Aries y la antesala de la Segunda Guerra.
En ese tiempo, los enemigos espirituales de Israel justificaban la pauperización, la vida dura y el analfabetismo con el mismo cinismo que hoy: “hay que pagar las pensiones de nuestros viejos nobles; luego no tendrás nada y serás feliz”.

