En el principio relata la Torah, un alma se rebela contra la no-igualdad. Esa alma es la Serpiente, ella que con palabras confusas engaña a la mujer y luego al hombre, haciéndole creer que Dios no existe, que el hombre no es imagen ni semejanza de nada. Por tanto, puede hacer lo que le salga del culo sin que pase nada.
Esa es la raíz espiritual del problema.
Por eso nace Israel entre las naciones: para recordar que existen formas, límites y un camino para ser como Dios… sin jugar a ser Él.


