Aquí adentramos en un tema difícil que la gran mayoría de judíos no va a admitir de buena gana, por razones prácticas y políticas. Pero es una verdad como el beit Hamikdash. Por eso debo definir primero el cuento pedagógico, para poder entender el lío teológico actual que se resume en algo biológico que estéticamente algunos quieren responder fácilmente los del club de la esvástica.
Para ello vamos con un supuesto ahistórico que explica el "proceso de Israelita a Judío":
I. La civilización original: entre Shem y Yafet
Hubo un tiempo, en la actual Iraq, en que surgieron dos hermanos brillantes:
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Uno era práctico y estético: Yafet.
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El otro era espiritual y pedagógico: Shem.
Ambos fundaron lo que luego se llamaría Sumeria y crearon razas humanas con determinados aspectos astrológicos (tribus, en lenguaje judío; nomos, en lenguaje egipcio).
Ejemplos prácticos:
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Ciudad de los peces = Piscis = artistas, músicos
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Ciudad de los guerreros = Aries, Leo, Escorpio
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Ciudad de la luz = Leo, Tauro, Sagitario, Aries (Jerusalén = luz de paz)
La famosa "raza aria" = viene de Arieh (león), Aries o Leo, signos solares. אַריֵה
II. El desastre zodiacal
Pero... hay planetas que no se pueden ver a simple vista: Plutón, Neptuno, Urano. Y sus tránsitos impacta brutalmente:
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Plutón en Sagitario → guerra santa, locura teológica = Yihad y Cruzadas
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Plutón en Tauro → destrucción material = Hambrunas
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Plutón en Géminis → colapso de comunicación y mente
Si todo un pueblo era del mismo signo, los efectos eran devastadores. (Ayer el Covid con Plutón)
Los mejores astrólogos del mundo no podían preverlo bien. Se equivocaban en las fechas, confundían la Luna, sembraban mal. Así nacía un guerrero ariano en vez de un campesino taurino.
¿Y si encima había cuadratura con Marte, Saturno y la Luna? Fiesta completa. Un individuo peligroso.
III. El colapso de la homogeneidad y la dispersión de los sabios
Las civilizaciones antiguas eran zodiacalmente homogéneas. Eso las hacía fuertes, pero también vulnerables a los planetas lentos.
Cuando llegó el colapso, los sacerdotes astrólogos se dispersaron. Llevaron consigo memoria, saber y Tikún.
Allí donde fueron dejaron huella:
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Magos iranios
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Sabios chinos
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Todos restos de los hijos de Shem. Todos intentando preservar la Alta Astrología.
Pero perdieron muchas cosas: nombres, genealogía, precisión. Sólo el calendario hebreo se mantuvo, porque:
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Se ajustaba al cielo real
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Estaba afinado con el saber egipcio
Ya que el judaísmo absorbió lo mejor del saber Egipto; pero ese Egipto no es el enemigo, es la tierra misma que sufre el bombardeo Astral, siendo los humanos actores del veneno reptiliano.
El cual se extinguen cuando Israel toma un estado de conciencia que trasciende el polvo estelar.
IV. La rebelión de los Hijos de Hebel
En este desmadre astrológico de egos y despotismo total, surgió una rebelión de sacerdotes solares en varios sitios.
Estos vieron que los "amigos de Babel" querían perpetuar la esclavitud del hombre, destruir la luz dentro del alma humana, instaurar un reinado de miedo lunar, astrología degenerada y trabajo forzado.
Entonces vino la rebelión: Moshe con su Torá. Ya que Hashem escuchó el dolor de los hombres y envió un manual de instrucciones para romper la esclavitud del hombre por el hombre.
Si, bien esto se oculta con alegorías con la barra de Moshe, serpiente, la zarza ardiente... Se explica que al inicio del judaísmo la astrología era para el público general Israelita, las primeras tablas de ley que Moshe destruyo naturalmente, adorar a Júpiter y/o la luna para tener riqueza es una ofensa al Nombre! Por ello, la alta astrología fue sellada, esperando el momento mesiánico.
V. Hijos de Caín vs Hijos de Hebel
Aquí está el conflicto eterno espiritual a resolver:
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Caín = agricultura, violencia, luna, materia, trabajo manual, sacrificios sin Tikún.
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Hebel = palabra, cielo, pastoreo, astrología solar, guía espiritual.
Hoy el mundo está lleno de hijos de Caín, sin Tikún, sin raíces, sin respeto por el cielo o algo sagrado. Hedonismo, materialismo, aborto selectivo, idolatría tecnológica, esclavitud emocional, teología degenerada.
Pero cuando la sangre derramada de Hebel por Caín se unifica en un único cuerpo llamado Israel, Levi ocupa el lugar de Hebel y se vuelve al punto inicial, donde la creación se transforma mediante el verbo de Hashem.
Pero ojo:
El judaísmo no es ocultismo astrológico.
Es la llave para la Alta Astrología.
Es la matriz de un mundo que aún no renació, pero que está asomando clarísimamente, porque los hombres no tienen tikun.
Fuego final:
Parece que no gira cerca del Sol, ya que gira cerca del Juicio. Su nombre da igual. Su efecto divino no.
Porque cuando éste despierte, los que no tengan Tikún no podrán sostener su alma.


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