Cuando muchas personas hablan de cómo debe organizarse la sociedad, siempre surge debates tipo, estado aconfesional, estado nación o no, estado democrático, monarquía, o Imperio. Siendo el último que mas guay suena entre la derecha, esa que si no se extremiza no asusta viejas charos. Porque cuando alguien habla de un Imperium, habla de que todo el mundo debe dar tributos y sometido al mismo busto, colgado en los lugares públicos junto a la Bandera del Estado.
Invocar el nombre de Dios remueve almas, hablar de derecho a la vivienda da el sueño y ni digamos el derecho pernada causa risa a quien consulta y lágrima a quien lo padece.
Luego sabiendo que es en la cama donde surge todo, comprendiendo el templo donde se forman los destinos firmados en las cartas natales unificadas de los padres. Se crea esa identidad, esa alma impresa con la luz divina la cual encuentra afinidades en otras almas que comparten elementos y aspectos comunes. Generando esto que llamamos vulgarmente, simpatía, amistad, amor u odios también ...
Entonces, ¿Que razón o propósito tiene llevar a los Israelitas a considerar por iguales a los no judíos, no interesados en la Torah ni en el Dios de Israel? La razón es Imperialista, en resumidas que al Vaticano le gusta los tributos y la expansión de la Fe, en el Dios Cristiano, el Estado Canibal, Baal.
La Torah es para el mundo, su aceptación voluntaria pero a diferencia que el pueblo original de Israel, mitad de este la rechazo y el otro están en proceso de evolución espiritual, el que tu aceptes tu carta natal y la influencia astrológica en nuestra vida significa que vas por muy buen camino amigo; goy o no.
Es por eso que surgen los derechos humanos, un folleto que cambia según el discurso del momento, antes de ayer la capa de ozono, ayer los polos, hoy el calentamiento, mañana el derecho a zonas de sombra para los helechos afrodescendientes™ ... Esa anti torah, donde no hay mandamientos sino derechos sin obligaciones, donde todo vale exceptuando cuestionar la Vaca Sagrada Europea, Ídolo Egipcio Supremo.
Paradójicamente quienes se visten de auras morales son quienes su propia persona es la menos alejada a su ideal, ya sabes "haz lo que digo pero no lo que yo hago". En cambio la revuelta de los esclavos surge cuando exigen, "trata a tu prójimo como a ti mismo" sabiendo el Judío quien bien es su prójimo, quien es su confundido y quien es su enemigo.
Entonces viviendo un momento de extremismo Babel, donde los viejos dioses del pasado dominan las almas humanas, ya que la Serpiente Astral es quien los domina la luz del creador no puede liberarlos porque sabe que aún no es el momento. Pero si para nosotros, quienes entendemos el proceso, el problema y el reto que viene.
Básicamente montones de cartas natales sin utilidad para el sistema extractivo, el cual no puede asignar función al individuo via educación o voluntad, porque esta se Volvió Fascista. Cómo puedes justificar los mejores años astrológicos dedicarlos a una carrera que "da permiso" para X, sin garantías reales de las capacidades o habilidades sean reales, ya no hablo de comprar títulos que son más de los que se piensan, que hagas chuletas en tus examenes... Contenido y propósito de la formación no existe demanda en el mercado laboral que es devorado fiscalmente para llegar estómagos a los fieles del sistema, que sus nombres no están escritos en el libro de la vida, si no el en BOE...
Por ello yo llegó, al punto donde si una formación no sirve para llevar al hombre al Edén, donde no tiene que ganarse el pan con el sudor de la frente y parir sea sin sufrimiento. no cumple su función, es latrocinio espiritual no económico. Así es que, ese Edén viene a ser Soberanía: Alimentaria, Energética, Religiosa, Seguridad... Cada quien con su Dios y que le premie conforme a su afinidad con el verdadero, siendo este presentado al mundo de la mano de un tal Israel.
Ya que al quitar las cadenas que someten los unos con los otros, uno realmente puede ver la afinidad real que ofrece las cartas natales las cuales se alinean, siendo la Torah un faro que llama a un tipo de Alma que recuerda su origen y trata de despertar.
Porque Jerusalén es la capital, sí, sin dudarlo.
Pero no de un Imperio, ni de una ONU hebrea, ni de la única democracia de Oriente Medio donde el pasaporte kosher es cuestión farisea.
Jerusalén es la capital de la Luz, (Luz de paz es su significado literal)
No pide tributo, pide Tikún.
No expande fronteras, afina almas.
No impone su rostro en cada casa, sino que despierta en cada casa un rostro verdadero.
Es el único lugar donde no se mide el éxito por la ley fiscal ni por el PIB, sino por la armonía entre las cartas natales y el plan divino.
Naturalmente allí, nunca entran quienes viven del sudor ajeno haciendo que el parto sea un martirio, para quienes eligieron la vida, porque ese es el mandato inicial del Creador del cual no tiene busto ni tributo:
“He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige pues la vida, para que vivas tú y tu descendencia.”
— Devarim / Deuteronomio 30:19

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