12/12/25

Mohamed Mandela, el Héroe que nadie espera

 


Europa como Apartheid: Cuando Mohamed Mandela Liberó al Hombre Blanco de Sí Mismo


¿Y si te dijera que Europa nunca fue una civilización, sino la prisión? En la cual; el europeo nunca fue libre, sino el carcelero encadenado…

En un espacio, en donde el verdadero apartheid no lo sufrían los negros, sino los blancos encerrados en su propio credo oxidado.

Como en Sudáfrica, 1990.

El sistema colapsa: el apartheid se desmorona, no por moral, sino por cálculo geopolítico. Mandela sale de prisión como figura de “reconciliación” social, donde los amos del oro y el diamante pueden respirar tranquilos mientras degollan al bóer en su granja...

Por eso el alma blanca aún no está redimida.

Como en la Europa, 2030.

El sistema colapsa, el apartheid también se desmorona, no por moral, sino por cálculo geopolítico, como siempre. Por eso surge Mohamed Mandela, que viene a cambiar algo, no por “reconciliación” social o expansión teológica, si no por el simple vacío, que dejaron los amos del oro y diamante. 

Ya que es en esta tierra donde el género es líquido pero la esclavitud es sólida. Donde se habla de derechos humanos en Bruselas mientras se financian guerras y se aborta el alma, todo en nombre del progreso, igualdad y vacunación obligatoria.

Y aquí es donde Mohamed Mandela brilla en la escena final.

No es un hombre. Es un símbolo de un tiempo. Una figura imposible que Europa necesita pero jamás tolerará. Un Mandela, que no se llama Mohamed, ni es Africano si no uno que sabe cuál es su misión. El liberar al blanco de su propio apartheid mental.

Porque el nuevo apartheid no es racial. Es espiritual. Un campo de concentración invisible donde el europeo vive temiendo ofender, temiendo decir la verdad, temiendo existir sin culpa. Un apartheid donde el opresor ya no es el otro: es el reflejo propio en el espejo.

Pero Mohamed Mandela no vendrá.

Porque para que aparezca, Europa tendría que admitir su decadencia, su hipocresía, su falsa moral. Tendría que aceptar que la libertad no es Netflix, ni el sexo anal, ni Greta chillando tonterias, ni erecciones cada cuatro años para elegir color de la sotana del amo. Es otra cosa, es: Dejar de matar a Dios e ignorarlo... 

Pero si viniera…

Si por un segundo, este hablase firme, implacable y misericordioso al europeo no como esclavo, sino como hermano descarriado

Este surgiría como un profeta del desierto en la metrópoli anestesiada… Donde la Europa libre y democrática no dudaría en crucificarlo, como hizo con todos los mesías anteriores.

Porque a fin de cuentas el supremacismo blanco europeo no se basa en el color de la piel, sino en la creencia de que el resto del mundo debe parecerse a él y morir con este.


“Ya no quedan nubes blancas en Europa. Solo nubarrones y tormentas… y al fondo, brillando como promesa vacía, un arcoíris que conduce a la esterilidad.”

— Mohamed Mandela, último líder de los pueblos libres




"إن الله لا يغير ما بقوم حتى يغيروا ما بأنفسهم"

"Dios no cambia la condición de un pueblo hasta que ellos cambien lo que hay en sí mismos."


 

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