
El alma de Ismael y su metamorfosis en Islam
Ishmael nació como hijo de Abraham, circuncidado, bendecido pero no heredero del pacto. Su alma era hebreo sin Torá: una chispa auténtica, pero sin dirección. En él había fuerza, libertad del desierto, una conexión aún posible con Jerusalén, aunque frágil.
Si observamos la Torah, su destino era “Y él será un hombre fiero, su mano contra todos, y la mano de todos contra él, y habitará frente a todos sus hermanos.”(Bereshit 16:12): siempre cerca en oposición, siempre en tensión, pero nunca plenamente dentro. Exactamente como las naciones árabes con Occidente hoy. Por eso, aunque era hijo de Abraham, su descendencia no recibió la Torá ni una Tierra Prometida, al contrario el desierto será su hogar. (Bereshit 21:21)
Evolución Histórica
Al inicio, Ishmael podía mirar aún hacia Jerusalén, centro del rostro divino. Era como una luna llena en potencia, reflejando parte de la luz de Abraham. Pero mientras Ishmael se torcía hacia el desierto y la espada, Isaac recibía el peso del pacto de Abraham.
De él saldrían dos hijos que marcarían la historia de la humanidad: Esav y Jacob.
Esav
Primogénito en carne, cazador, hombre del campo.
Despreció la primogenitura y la vendió por un plato de lentejas (Bereshit 25:32–34).
Eligió la inmediatez sobre la eternidad, la carne sobre el espíritu.
Se unió a mujeres cananeas, trayendo amargura a Isaac y Rivká (Bereshit 26:34–35).
Luego se concluye que: Esav mostró desde temprano que no quería la herencia espiritual, solo el poder visible.
Jacob/Israel
- Hombre íntegro, habitante de tiendas, dedicado al estudio.
- Recibió la bendición de Isaac y el pacto de Abraham (Bereshit 28:3–4).
- No tomó esposas cananeas; viajó a la casa de Labán para casarse dentro del linaje de Shem.
En cambio se concluye que: Jacob fue guardián de la semilla, custodiando pureza espiritual y alianza.
Desenlace espiritual
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Ismael y Esav, ambos unidos a Canaán, terminan devorados por el alma de Cam creando imperios materiales, sin promesa, sin raíz eterna. Globalización.
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Jacob hereda la bendición y se convierte en Israel, el único linaje que sostiene la Torá. Etnonacionalismo.
En ese momento la historia ya queda dividida:
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Ismael + Esav = masa de imperios, espada y arena.
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Jacob = chispa fiel, pacto eterno.
Posteriormente este triángulo familiar generaría un fenómeno que conduciría a la
opresión astrológica faraónica y con la ruptura por parte de la casa de Shem. Que se niegan a servir a Esav/Ismael faraónico mientras era disuelto el egipto de los hijos de Cam, Cananitas y Kushitas. El alma de Shem reclamaba una salida al Creador y es por eso que surgió la Torah y la figura de Moshe, liberador de esclavos los cuales dejaron de ser Israelitas y pasaron a ser una única casa, la casa de Judá osea judíos a posteriori.
El Cristianismo: inversión de la Torá
Como el alma de Israel comenzó a irradiar luz en la diáspora Israelita/pagana, esa chispa se volvió insoportable para los imperios. Roma, herencia de Esav, veía que incluso los esclavos y pobres se nutrían de la esperanza hebrea: la justicia, la misericordia, la fidelidad a Hashem.
Fue entonces cuando surgió el Cristianismo:
No como continuidad de Israel, sino como respuesta imperial a Israel.
Una inversión de la Torá:
- Se quitó la circuncisión, signo del pacto.
- Se espiritualizó el sábado, transformado en domingo.
- Se declaró que la “ley estaba cumplida” para liberar a las masas del yugo de la disciplina Judía.
En apariencia, era amor universal; en esencia, era el mismo mecanismo de Cam: absorberlo todo en una sola masa global mestiza. Latinoamérica como mejor ejemplo imposible, aquí la raza "cristiana" en su máximo esplendor...
Porque el Cristianismo fue el primer intento de globalización espiritual: tomar la chispa de Israel y diluirla en un océano de pueblos, pero que pasado el tiempo naturalmente es incapaz de sostener el pacto Divino, porque el Tzelem Panim rostro divino ya no se encuentra en sus feligreses. Quedándose con una cruz vacía, sin rostro de Dios en su interior, incapaces de reflejar la luz, al igual que "nuestras catedrales abandonadas"...
Consecuentemente el Imperio Romano al adoptar la cruz como símbolo imperial, se fue pudriendo progresivamente por eso los Bárbaros la devoraron, eso creando sus versiones Cristianas particulares acordes a sus Reinos nuevos, donde
nadie sabía leer y la fe se reducía a un ritual y supersticiones. Luego
Esav/Roma pierde la palabra, pero la voz de mando era posible, ya que la Biblia únicamente estaba en latín además de ser inaccesible a las masas, luego estas solo pueden obedecer al clero. El cual, el vaticano hasta no hace tanto tiempo impidió el acceso a su lectura en tu idioma natal,
analfabetos espirituales la gran mayoría del pueblo Israelita, eclipsado por la Cruz de Roma.
Allí donde la Cruz Romana no dominaba es donde surge otra revolución espiritual es en la casa de Ishmael que reclama también un poder Romano para sí mismo. Mahoma lo entiende bien, su deseo e intención son claras para lograrlo; aun a costa de olvidar el nombre de IHVH y cambiarlo por uno "nuevo" Allah...
De Ishmael al Islam, segunda parte continua aqui
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