7/4/26

Buscando un comunismo



“Buscando un comunismo”

Cuando uno es adolescente, nuestro querido Saturno nos hace una cuadratura durante muchos años; es la crisis de la adolescencia. Si te da a Venus, te hace inseguro respecto a tu aspecto físico; si te da a Marte, puede volverte más violento. Es cuando Júpiter nos toca a los 12 años cuando buscamos abrir horizontes y encontrar comunidad y misión.

Se nos dice que estudiar es garantía de oficio para la libertad, pero ¿esa libertad es autodesarrollo o simplemente trabajar para pagar impuestos y sobrevivir con lo que resta? Mi generación conoció el fin de la fiesta de 2007. No disfruté de la subida. Llegué al mercado cuando solo quedaba recoger los platos de los boomers. Desde entonces, solo hubo crisis.


Causas personales y experiencias por descubrir, por supuesto, pero la balanza demográfica tocó fin en España. Ya no hay aldeanos comprando pisos; la España vacía emergió. Esos aldeanos fueron madres solteras, madres tardías con un hijo o, como máximo, dos. Víctimas de la ciudad de Caín, que devora a unos para sostener a quienes viven del sudor ajeno.

No juzgo a nivel individual a todo funcionario o pensionista. Los hay honrados y trabajan con devoción. Pero se trata de entender que el Estado de Bienestar funciona como un falso dios egipcio, ese Becerro que, a cambio de tu fertilidad seas hombre o mujer, te promete una pensión. La inmigración actúa como garantía de pago; si se corta, el sistema colapsa.

El vientre de la africana que pare esclavitud es quien mantiene el tinglado, más la natalidad también se cae en África, ya que el urbanismo caníbal llega pisando duro.

Muchos buscan justicia o dignidad, dentro o fuera del país, acusando a unos de racistas y a otros de suicidas endofóbicos. Esta cuestión se explica muy bien con la teoría K/r reproductiva.

La izquierda de hace 100 años murió también en 1945. Ese antifascismo que juzgaba al alemán o al italiano callaba cuando la misma tesis la aplicaba Stalin. (Socialismo en un solo país = nacionalsocialismo). No a la colonización europea en África; a la colonización Solidaridad Internacional de los pueblos de Eurasia con eslavos y esclavos varios... Yo viví en Rusia; Я знаю, о чём говорю.

Aquí surge la necesidad de comunidad, de vínculo con quienes comparten cosmovisión y objetivos. Eso que vulgarmente se llama raza, muchas veces más lingüística que sanguínea. Esa incomprensión de hace 100 años sigue causando males a quienes comparten el pacto de Moshe y rehúsan reconocer su origen.

Toda sociedad necesita orden, jueces y justicia para funcionar. A todos los pueblos fue entregada la Torá y casi todos la rechazaron. Adoptaron su versión laica: aplicar lo que la Torá dice, pero a la inversa. Si Hashem pide 20% de caridad, el sistema responde con 80% de tributación.

Si observamos el judaísmo mesiánico, alias cristianismo, vemos cómo se vende la primogenitura por un plato de lentejas: materialismo. Luego la descendencia desaparece porque no se encuentra propósito. Disfrutar aquí y ahora. Después alguien se pregunta por qué reencarna en el Sahel y no en Suecia.

Israel debe dar luz, aunque su gemelo Esav se consuma. Europa vive una tragedia difícilmente reversible. No soy pesimista; veo oportunidad. La posibilidad de crear una comunidad capaz de comprender el Tiempo Astral y el templo (cuerpo).

La brecha entre NPCs y despiertos será cada vez más abismal. El ateísmo conduce a la esterilidad; los falsos dioses, a la tumba. Solo queda la verdad.

La verdad no se impone: se reconoce.

 

La reconoces cuando la ves reflejada en otros y comprendes que siempre estuvo en ti.


Así nace la comunidad.
No por sangre.
No por decreto.
Sino por resonancia.


Y los nombres como las estrellas nunca son casualidad.



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